Día Mundial de la Educación Ambiental: cómo los hoteles pueden generar impacto positivo
noticias
January 26, 2026

Contenido en colaboración con nuestro partner Bioscore Sustainability, consultora de sostenibilidad para empresas turísticas.
El 26 de enero, Día Mundial de la Educación Ambiental, no trata solo de hablar de sostenibilidad, sino de cómo aprendemos a relacionarnos mejor con el entorno que visitamos. En hotelería, ese aprendizaje sucede en momentos muy concretos: al entrar en una habitación, al participar en una actividad o al descubrir el destino desde una nueva perspectiva. La educación ambiental no necesita grandes discursos. Funciona mejor cuando se integra de forma natural, cercana y comprensible en la experiencia del huésped.
El rol de los hoteles en la educación ambiental
Durante una estancia, las personas adoptan rutinas distintas a las de su día a día. Ese cambio abre una oportunidad única para introducir pequeños gestos que invitan a reflexionar. Por su actividad y su relación directa con el entorno, los hoteles pueden convertirse en espacios donde se aprenden hábitos más responsables.
Desde la gestión interna hasta la interacción con el cliente, existen múltiples oportunidades para sensibilizar y educar, por ejemplo:
- Entender por qué se propone reutilizar las toallas
- Saber qué ocurre con los residuos que se generan
- Conocer mejor el entorno natural que rodea al hotel
- Implicar a empleados y comunidades locales en iniciativas ambientales
Cuando estas decisiones se explican con claridad y sin imponer, el huésped no siente que “le piden algo”, sino que forma parte de una experiencia compartida.
Aprender haciendo: acciones que conectan con las personas
Las iniciativas de educación ambiental más efectivas suelen tener algo en común: invitan a participar. Actividades como limpiezas de playas o espacios naturales permiten a empleados, comunidades locales y, en algunos casos, a huéspedes, ver de primera mano el impacto de los residuos en el entorno. No se trata solo de recoger basura, sino de entender de dónde viene y qué consecuencias tiene. Estas experiencias generan conversaciones, preguntas y, muchas veces, un cambio de mirada que perdura más allá del viaje.
Mensajes claros durante la estancia
La educación ambiental también ocurre en los pequeños detalles del día a día dentro del hotel. La clave no está en saturar de información, sino en comunicar bien lo esencial, sin afectar a la comodidad del cliente. Algunas prácticas habituales incluyen:
- Mensajes breves y comprensibles sobre el uso del agua o la energía
- Indicaciones claras para separar residuos
- Explicaciones sencillas sobre por qué se aplican ciertas medidas
Cuando el huésped entiende el “por qué”, es más fácil que se implique. La clave está en hablar el mismo idioma que las personas, evitando términos técnicos o impersonales.
Pero la comunicación es mucho más efectiva cuando introducimos datos objetivos que apoyan nuestro relato, ya que el cliente de la era digital no cree en mensajes vagos, busca la coherencia y la autenticidad.
Conexión con el destino
Muchos viajeros valoran cada vez más conocer el lugar que visitan de una forma directa. La educación ambiental puede ayudar a crear ese vínculo:
- Compartiendo información sobre la biodiversidad local
- Proponiendo actividades en contacto con la naturaleza:
- Invitando a reflexionar sobre cómo nuestras acciones afectan al destino
Este tipo de iniciativas no solo informan, sino que enriquecen la experiencia del viaje y refuerzan el respeto por el entorno.
Cuando los niños se convierten en protagonistas
El Día Mundial de la Educación Ambiental es una fecha especialmente adecuada para desarrollar acciones dirigidas a familias, muy habituales en hoteles vacacionales. Los niños suelen ser los primeros en entusiasmarse y en trasladar lo aprendido a sus familias.
Algunas acciones habituales pueden ser:
- Actividades en kids club sobre el cuidado del mar o la naturaleza
- Talleres creativos con materiales reutilizados
- Pequeñas recogidas de residuos adaptadas a su edad
- Regalos sencillos que refuercen el mensaje ambiental
Estas experiencias no solo educan, sino que crean recuerdos asociados al viaje.
La educación ambiental también empieza dentro del equipo
No todo ocurre de cara al cliente. Muchas iniciativas tienen más impacto cuando los propios empleados participan activamente en ellas. Involucrar a los equipos en acciones ambientales:
- Refuerza el sentido de pertenencia
- Facilita que los mensajes lleguen al huésped de forma más natural
- Convierte la sostenibilidad en algo vivido, no solo comunicado
Cuando las personas que trabajan en el hotel creen en lo que hacen, el mensaje se transmite de forma auténtica.
La educación ambiental en hotelería no va de grandes campañas, sino de experiencias cotidianas bien pensadas. Momentos pequeños que invitan a mirar el entorno con otros ojos. Ideas clave:
- Las personas conectan más con experiencias que con mensajes genéricos
- Explicar el “por qué” genera mayor implicación
- Involucrar a empleados y huéspedes hace que el impacto sea real
- Los recuerdos del viaje pueden convertirse en aprendizajes duraderos
Más allá de una fecha concreta, la educación ambiental es una oportunidad para que los hoteles formen parte de un turismo más consciente, humano y conectado con los lugares que visita.
¿Cómo medir y comunicar estas iniciativas?
Para que la educación ambiental forme parte de una estrategia sólida, es clave medir el impacto de las acciones y comunicarlas de forma transparente. Herramientas como la Bioscore Data Platform de nuestro socio Bioscore Sustainability, permiten a los hoteles registrar sus iniciativas, evaluar su desempeño en sostenibilidad y dar visibilidad a los esfuerzos realizados, facilitando una gestión más clara y estructurada.
Solicita una demo de Bioscore Data Platform y centraliza la medición y comunicación de la sostenibilidad en tu hotel.



