Por qué es más sostenible una piscina cubierta y cómo ser más sostenible en el uso de piscinas exteriores

 

Contenido en colaboración con Bioscore, consultora de sostenibilidad para empresas turísticas. 

 

Las piscinas son un elemento indispensable del ocio estival, pero también implican un coste ambiental que se debe tener en cuenta. Las cubiertas no solo permiten su disfrute durante una mayor parte del año, sino que también cuentan con una serie de ventajas que las convierten en una opción más eficiente y sostenible

 

Una cubierta es la mejor defensa posible contra la evaporación. Este es un fenómeno natural que tiene lugar sobre cualquier superficie de agua y que representa una pérdida constante de la misma. Sin embargo, en una piscina cubierta, el vapor se condensa sobre el revestimiento y termina por depositarse de nuevo en el vaso. De esta forma se reduce la pérdida de agua y, en consecuencia, el consumo de este preciado bien. Además, en este tipo de piscina, el agua se calienta de forma natural. La radiación solar atraviesa la cubierta y se concentra en su interior, generando un aumento de la temperatura. Asimismo, la cubierta permite conservar la temperatura del agua, por lo que esta siempre estará entre 4 y 6 grados centígrados por encima de la temperatura exterior. Otro de los beneficios que proporciona una cubierta es la menor utilización de productos químicos en el tratamiento del agua. La capota protege de la entrada de hojas, arena, insectos u otras fuentes de polución que puedan adulterar la calidad del agua. Gracias a esto no se requiere adicionar tantas sustancias químicas para mantener limpia la piscina. Es más, al reducir la evaporación y evitar la entrada de agua de lluvia, el pH del agua se mantiene estable, reduciendo aun más el uso de químicos

 

Por último, cabe mencionar que las cubiertas motorizadas de última generación son autónomas en cuanto al consumo de energía. La capota suele integrar una placa solar que proporciona la electricidad necesaria para el funcionamiento de esta, eludiendo la necesidad de conectar eléctricamente la cubierta a un punto de luz, a la vez que se ahorra en su consumo. 

 

En relación con las piscinas exteriores, cubrirlas con una loneta durante la época de desuso puede suponer un ahorro, tanto en términos ambientales como económicos. Utilizar lonetas permite conservar las condiciones del agua sin necesidad de llevar a cabo el mismo mantenimiento que se hace durante el periodo de uso. Evita la caída de materiales que puedan afectar a la calidad del agua, reduciendo de esta forma la necesidad de usar productos químicos. Además, cubrir la piscina previene de caídas no deseadas. No obstante, debe atenderse al tipo de material del que está compuesto la lona. Existen opciones constituidas a partir de plásticos y materiales textiles reciclados y reciclables, cuya huella de carbono es muy inferior en comparación a lonetas de materiales vírgenes.

Colocar una cubierta en una piscina no solo hace más apetecible su uso, sino que también conlleva un menor impacto en el entorno. Cabe mencionar que la instalación de una cubierta es una inversión parcialmente recuperable, puesto que el menor consumo de agua, productos químicos y electricidad (en el caso de que esté motorizada o climatizada) se traduce en un menor coste económico. Por último, en el caso de piscinas exteriores se remarca la utilidad que presenta el uso de lonas y las ventajas que acarrea. 

 

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